Mary salió de baño y miró a Raquel:
-¿Qué haces?- dijo mientras se secaba las lágrimas.
Raquel le sacó la lengua y con una sonrisa le mostró el teléfono de Michael.Entonces Mary se acercó a ella y ansiosa le quitó el teléfono de las manos:
- No tiene batería- dijo mientras abrazaba a Raquel y empezaba a llorar de nuevo.
- Tonta, deja de llorar ya. Seguro que encontramos algún cargador que le sirva a este móvil. Pero mejor mañana, ya es un poco tarde.
- Pero Raquel…ya no es por el teléfono, es por todo, mira lo que hemos hecho.
- ¡Saldremos de esta, ya lo verás!
Al poco tiempo después, las chicas se encontraban sentadas en una de las camas mientras ojeaban algunos periódicos y escuchaban la radio:
‘‘…vamos a tener unos días tormentosos en Los Ángeles y sus alrededores…’’
- Aquí no hay nada de Michael, tan solo lo que ya sabemos.
-Ya…
- ¿Me vas a decir que te pasa hoy?- dijo Raquel visiblemente preocupada.
Mary notó como se le volvían a llenar los ojos de lágrimas. Raquel la miró confundida:
-¿Por qué estás así?
- Mis padres…me han enviado una carta. Dicen que no vendrán si yo no quiero verlos. Y que no saben muy bien el motivo por el que me marché de casa…
Raquel se quedó un rato en silencio mirando al frente:
-¿Y qué vas a hacer?
-Necesito verles, pero quizás ahora no sea el momento adecuado.
-Tienes razón…sabes, te confieso que el otro día estuve a punto de pasarme por mi casa y ver a mi familia.
-¡Jajaja! Cómo si no hubiese pasado nada ¡eh!
Las dos chicas rieron juntas un buen rato. Pero el silencio regresó cuando escucharon un trueno que había sonado muy cerca y se fue la luz..
Raquel se levantó y se dirigió como pudo hasta la cocina en busca de unas velas. Con ayuda de un mechero al que le quedaba poca vida encendió unas cuantas. Cuando regresó al salón se llevó un susto enorme al ver que en la silla donde debería encontrarse Michael no había nadie. Mary vio su cara de espanto y acto seguido dirigió la mirada hasta la silla de Michael.
-¡No puede ser!- gritaron las dos al unísono.
-Vamos, Mary busca en el baño, yo buscaré en el resto de estancias.
Mary y Raquel miraron por cada rincón de la casa pero no había rastro de Michael. Entonces abrieron la puerta y salieron corriendo escaleras abajo. Con las prisas una de las chicas se tropezó, lo que produjo que la que iba delante te cayese también rodando escaleras abajo.
- ¿Estás bien?- dijo Mary casi sin voz.
- Nunca he estado mejor- contestó Raquel con sarcasmo- Corramos, no puede haber ido muy lejos.
Salieron al exterior, estaba lloviendo más que nunca y encima ya era bastante tarde. Miraron de derecha a izquierda, pero con la lluvia apenas se podía ver nada. Hasta que se dieron cuenta de que uno de los árboles se movía más de lo normal.
Las chicas se miraron al mismo tiempo y asintieron con la cabeza. Entonces cada una corrió por un lado del árbol y tiraron al suelo a su objetivo, le dieron la vuelta pero sus caras se vieron otra vez envueltas de horror al ver que no se trataba de Michael, sino de uno de sus vecinos que intentaba coger su paraguas que se le había enganchado en aquel árbol.
-Lo sentimos mucho señor- dijo Mary mientras comenzaba a correr otra vez.
Siguieron corriendo en la misma dirección , entonces sí, vieron la silueta de un hombre que se encontraba bastante lejos, pero inconfundiblemente era Michael. Estaba corriendo y las escuchó, se dio la vuelta para verlas mejor y entonces se tropezó con un contenedor de basura. Lo que produjo que volcara y todos sus restos cayeran encima de Michael dejándolo inmovilizado.
-¡Ahora!- gritó Raquel.
Las chicas aceleraron el paso hasta llegar donde se encontraba Michael. Lo cogieron como pudieron por el brazo y le obligaron a ir de vuelta al piso.
-¡Mira lo que has hecho! ¡Y encima apestas!- gritó Mary mostrando su enfado.
-Por suerte está lloviendo y no hueles tan mal- dijo Raquel burlándose de él.
Los tres llegaron a casa y empujaron a Michael contra la silla.
- Quítale la ropa- ordenó Mary.
-¿Qué?
-Que le quites la ropa, o déjalo, que lo haga él. Pero si hay algo que tengo claro es que no voy a dejar que esta peste inunde nuestra casa.
-No gracias, puedo yo solito- intervino Michael malhumorado.
-Pues ve y date una ducha- le dijo Raquel mirándolo de reojo.
-¿Y qué ropa me voy a poner entonces?
-No hace falta que te pongas ropa- dijo Mary y soltó una carcajada.
Michael la miro inexpresivo.
-Oh vamos, Era una broma- dijo Mary poniendo los ojos en blanco. Abrió el armario y se puso a buscar algo que le sirviera. Estaba todo revuelto y desordenado. Al cabo de un rato dió con lo que buscaba. Un pijama que había comprado hace tiempo, pero le quedaba tan grande que sólo usaba la parte de arriba, a modo de camisón. Seguro que a Michael le iría bien. Busco el pantalón y se los dió.
-¿Tengo que ponerme esto?- dijo con cara de asco.
-Oye no te pongas tiquismiquis, por lo menos no huele mal.
Michael suspiró y se metió en el cuarto de baño.
Mary y Raquel empezaron a recoger los trozos de cinta adhesiva del suelo. Ésta problamente se había despegado provocando que Michael escapara de nuevo.
-Vaya una mierda de cinta adhesiva, no sé con qué lo vamos a atar ahora- se quejó Mary.
Raquel se encogió de hombros y encendió la radio.
"... es una situación demasiado grave, este virus que a afectado a millones de personas en todo el mundo y que se extiende tan rápidamente. El gobierno recomienda permanecer en casa y reunir suministros a espera de novedades, ya que por ahora no se ha encontrado cura alguna. Los infectados son seres muy peligrosos, se recomienda precaución, únicamente mueren por un golpe en la cabeza, si usted tiene la mala suerte de encontrarse con alguno, ya sea un desconocido o miembro de su familia, no dude en neutralizarlo. Ya no son seres humanos."
Raquel y Mary se miraron asustadas.
-Oh dios, cuando salí a dar una vuelta y entré en una cafetería, hablaban de lo mismo en la televisión, pero no dieron tantos detalles...- dijo Mary confusa.
-Mañana tendremos que ir a comprar, si es tan grave como dicen tendremos que quedarnos en casa durante una temporada- dijo Raquel.
Mary asintió. Entonces salió Michael del baño. Parecía avergonzado. Raquel cogió la ropa sucia de Michael y la llevó a la cocina para lavarla, mientras Mary se ocupaba de atarlo a la silla con sábanas otra vez.
Las chicas se disponían a irse a la cama cuando oyeron un fuerte ruido, proveniente de la calle. Sonaba como si estuvieran golpeando un metal. Raquel, curiosa, se acercó a la ventana y echó un vistazo. Y entonces lo que vió la horrorizó.

Mi madre que astuto es Michael! xD esa enfermedad es sospechosa ¬¬' jajaja esta genial la nove ^^ ME ENCANTA =)
ResponderEliminarMuchísimas gracias!!!
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