jueves, 19 de agosto de 2010

~ Capítulo 4 ~

Mientras Raquel esperaba a que Michael saliera del baño, se sentó en el sillón y empezó a juguetear con un cojín que había a su lado. Su teléfono comenzó a sonar y dio un respingo . Empezó a preguntarse si debía cogerlo o no. Entonces se acercó a la mesita cercana al sillón y cogió el teléfono, pero nadie le contestó. Notó como le temblaban las manos, no sabía porqué estaba tan nerviosa. Seguramente sería un graciosillo gastándole una broma. Acto seguido se acordó de Michael y se dirigió a la puerta del baño y la golpeó suavemente:

-Michael, ¿Te queda mucho?-pero nadie le contestó- ¡¿Michael?! ¡Cómo no salgas ya, voy a entrar!
Michael seguía sin contestarle, entonces apoyó el hombro contra la puerta y la abrió. Miró de arriba abajo, pero,¡No había nadie!
Sin pensárselo dos veces salió corriendo, salió al portal y corrió escaleras abajo hasta la calle en busca de Michael. Cruzó la carretera sin prestar atención y apunto estuvo de ser atropellada, sin embargo Michael no se encontraba por los alrededores ¿Cómo era posible que se hubiera escapado?
Por otra parte, Mary caminaba tranquilamente hasta el piso, cuando miró hacia arriba, localizó la ventana del dormitorio y vio una silueta, pero no era Raquel. Acto seguido fue hasta el portal comenzó a correr, entró en el portal y subió las escaleras. La puerta estaba entreabierta y vio la silueta de un hombre de espaldas llamando por teléfono. ¡Oh, no! ¡Era Michael! Se acercó sigilosamente hasta él y cogiendo un paraguas que había al lado de la puerta golpeó al chico en la cabeza. No tardó ni dos segundos en desplomarse al suelo y llenar la moqueta de sangre.
Entonces apareció Raquel por la puerta, se le veía agitada:
-¡Menos mal! ¡Michael…está aquí! ¿Pero…qué le has hecho en la cabeza?
-¡¿Se puede saber que ha pasado aquí ,Raquel?!- gritó Mary histérica.-Estaba llamando por teléfono y he tenido que darle un golpe para que no escapara, anda, ve a por un botiquín.- Ordenó Mary mientras le volvía a amarrar.
-Pues…le dejé ir al baño, pero cuando fui a abrir la puerta ya no estaba allí- Dijo mientras venía del baño con el botiquín -Pero ahora que lo pienso…no recuerdo haber mirado en la ducha.
-Y estaba escondido allí dentro- dijo Mary a Raquel mirándola de reojo.- Es muy astuto, casi se nos escapa.
-Tendremos que tener mas cuidado, la próxima vez tendrá que acompañarle alguien al baño- Rió entre dientes Raquel.
-Si y también deberíamos llevarlo a un hospital a que le cogieran algunos puntos, esto tiene mala pinta.
-Sí, y decimos que nos lo hemos encontrado en la calle.
-Bueno, haré lo que pueda...¿Crees que le habrá dado tiempo a llamar a alguien?- dijo Mary preocupada.
Raquel no dijo nada. ¿Cómo iban a saberlo?
Horas mas tarde, cuando ya había oscurecido, Michael seguía inconsciente y las chicas se sentaron en el sillón escuchando la vieja radio:
‘‘…nos han llegado noticias alarmantes desde la otra parte del mundo, al parecer, la misteriosa enfermedad que hace unos días comenzó a aparecer en La India esta empezando a propagarse también por el resto Asia, según tenemos entendido, ya hay más de cien mil personas contagiadas…’’
- Madre mía, esto no puede ser y decían que lo tenían todo bajo control…- se preocupó Mary.
Raquel miró a Michael.
-No se ha despertado aún...- susurró, sonaba preocupada.
Mary la miró y arqueó las cejas.
-No te preocupes no está muerto. Además mejor para nosotras, así no nos da que hacer.
Se produjo entonces un silencio incómodo. En ese momento Michael empezaba a despertar.
-Ah, me duele la cabeza- dijo en un susurro casi inaudible.
-Pues la próxima vez piénsatelo mejor antes de intentar escaparte- dijo Mary fríamente.
-Anda vamos a la cama que se hace tarde- dijo Raquel intentando cambiar el tema.
Mary la miró extrañada, estaba actuando de forma muy rara.
-Ah, está bien- dijo cogiendo su pijama y entrando al baño para cambiarse. Raquel la imitó. Estaban las dos cambiándose en el baño cuando Raquel dijo:
-¿Dónde va a dormir Michael?
Mary frunció el ceño.
-¡Pues en la silla! ¿Dónde quieres que duerma?
-Bueno, no sé, no creo que esté muy cómodo...
-¿Pero qué dices? ¡Si es cómo dormir en una nube!- dijo Mary con sarcasmo- ¿Por qué no le das tu cama y duermes en el suelo?
-Oye tú, no te pases, yo sólo...
-Mira después del susto y el mal rato que me ha hecho pasar hoy, no quiero ni verlo, por mí que duerma en la ducha, si tanto le gusta.
-¿No crees que sería mejor montar guardia?- titubeó Raquel
-¿Ahora vamos a ejercer de niñeras?- se enfadó Mary.
-Bueno…ya sabes, con lo astuto que es…
-Esta bien, tienes razón, tu te quedarás el primer turno, despiértame en unas tres horas, buenas noches- dijo Mary metiéndose en la cama.
-¿Qué te pasa?
-Estoy cansada, hasta luego.
-Vale, que descanses bien.

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