Raquel se quedó sorprendida:
-¿Qué estás diciendo? ¡Déjate de tonterías Mary !
-¡Oh, vamos Raquel, si se te nota a tres leguas, te quedas embobada mirándole, te gusta!
-¡¿Qué?! Mira paso de discutir contigo, me voy a dar una vuelta - dijo mientras abría la puerta.
Mary la miró con cara de arrepentimiento y le agarró del brazo:
-¡Raquel, no te pongas así!
Entonces Raquel dio un manotazo para que Mary la soltara y cerró de un portazo.
Mary se quedó pensando en lo que había dicho. No podía imaginarse que su amiga, una persona que hace unos días ignoraba a Michael ahora se estuviese enamorando de él.
Escuchó a Michael reírse a sus espaldas, entonces le miró de mala manera:
-¡¿Te hace gracia?! porque a mí no.
Entonces Michael borró esa sonrisa de su cara y agachó la cabeza.
Raquel fue caminando con la cabeza agachada y las manos en los bolsillos por una de las solitarias calles de la ciudad, hasta que se cruzó con una pareja de jóvenes agarrados de la mano. Rápidamente la imagen de Michael le vino a la cabeza. Recordó como se quedó observándole la otra noche, cuando dormía parecía tener la inocencia de un niño, un rizo le cubría parte de la frente, su suave respiración se escuchaba en la estancia, se le veía tan dulce, tan…
Raquel sacudió la cabeza, ¡No podía ser, Mary tenía razón, se estaba enamorando de él!
Necesitaba despejarse y estuvo caminando hasta llegar a un parque por el cual hacía ya bastante tiempo que no pasaba. Se sentó bajo la sombra de un árbol y miró a su alrededor. Había una pequeña laguna y a su orilla un grupo de niños jugando felizmente. Empezó a recordar lo fácil que era todo cuando era una cría, no tenía que preocuparse por nada, su madre le daba todo lo que deseaba. Ahora tenía que apañárselas ella sola con la ayuda de Mary, tenía que vivir en un pequeño piso y estar constantemente huyendo de la policía. Pero esa es la vida que le esperaba, ya no podía volver atrás, aunque necesitaba ver a su madre, saber algo de ella, de sus hermanos, no sabía si era lo correcto, ya que se había marchado hace mas de dos años, si regresara a casa les haría mas daño, o por el contrario les haría mas felices y podría rehacer su vida… Sin darse cuenta, ante aquella brisa y ese ruido de los niños jugando y los pajarillos cantando se quedó dormida:
‘‘Alguien le acarició el pelo, se giró y allí estaba Michael, con esa sonrisa en la cara, esa que te hace que te caigas al suelo cada vez que la ves, esos labios carnosos que tanto deseaba, sus miradas se cruzaron y vio esos ojos oscuros, tan profundos y cargados de rabia, pero al mismo tiempo electrizantes, ardiendo al rojo vivo, le observó de arriba abajo, su cuerpo parecía estar moldeado por ángeles…empezaron a temblarle las piernas, entonces Michael posó su mano en su cintura, el rostro de Michael se le acercó más y más…’’
Raquel dio un respingo y se golpeó la cabeza contra el árbol. Tardó unos segundos en recordar donde estaba y qué hacía allí. Escuchó sonar su móvil. Era eso lo que la había despertado:
-¿Sí?- dijo mientras se espabilaba.
-¡Raquel, llevo un buen rato llamándote! - gritó Mary -¿Dónde estás?
- Dando un paseo y deja de gritarme.
-Estaba preocupada por ti, hace mas de cinco horas que estás fuera y yo aquí encerrada. Anda vuelve a casa ya que yo también necesito salir.
-Esta bien, pero no te pongas así mujer, hasta luego - dijo mientras le colgaba.
Raquel suspiró. Miró a su alrededor, ya estaba anocheciendo. Se preguntaba cuánto tiempo habría estado soñando con Michael, estaba aturdida y ese sueño le había confundido mas, se estaba volviendo loca.
Mientras caminaba hacia casa recapacitó, ¿Qué haría ahora? Decidió no volver a mirar a Michael a la cara nunca más, pero sabía que iba a ser difícil. La sirena de un coche de la policía le sacó de sus pensamientos. Se asustó y se escondió detrás de un automóvil que había aparcado cerca de dónde se encontraba ella. Sólo cuando la policía pasó se dio cuenta de la tontería que había echo y salió detrás de su escondite. Nadie la reconocería estando tan a oscuras. Siguió avanzando y observó que había una pared repleta de carteles. Se fijó en uno especialmente. Cómo no, era un cartel de Michael, en el se informaba sobre los próximos conciertos que el cantante debería dar por la ciudad. Raquel entristeció, no deberían haberle secuestrado pero necesitaban el dinero aunque era una locura. Comenzó a llover, entonces no tuvo mas remedio que apresurarse en llegar al piso. Mientras subía las escaleras escuchó a Mary gritar, entonces abrió la puerta y vio a Michael con la camiseta manchada y Mary a su lado con un plato:
-¡Por fin estás aquí!
-¿Qué es este desastre?- dijo al ver que el suelo estaba manchado de algún alimento.
- Pues no quería que nuestra mascota, Michael, se muriese de hambre- dijo Mary mientras sonreía.- Pero se niega a comer.
-No si ya veo, ya….
-Toma- dijo acercándole el plato- a ver si contigo quiere comer algo.
-¿Yo?
- No se lo decía a el sillón que hay tras de ti- dijo con sarcasmo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario