jueves, 9 de septiembre de 2010

~ Capítulo 9 ~

-Oh dios mío- susurró Raquel frotándose los ojos.
-¿Qué ocurre?- preguntó Mary acercándose a la ventana.
Cuando miró a la calle se quedó tan atónita como Raquel. En la acera de en frente había un hombre. Esto no tendría nada de extraño no ser porque al hombre le faltaba un brazo, de hecho, parecía que se lo habían arrancado de cuajo, muy recientemente además. Éste estaba empapado debido a la lluvia y estaba gimiendo y golpeando la con fuerza la puerta trasera del supermercado, de ahí el incesante ruido metálico.
-¡Por dios Mary, ese hombre necesita ayuda!- exclamó Raquel al cabo de un rato, dirigiéndose a la puerta y poniéndose el abrigo encima del pijama.
Michael observaba a las chicas con curiosidad e intentaba erguirse para echar un vistazo a través de la ventana. Sus esfuerzos eran inútiles.
-Voy contigo- dijo Mary cogiendo su abrigo también.
-No, mejor quédate con Michael.
-Oh vamos, si se escapa lo veremos salir, no vas a bajar ahí tú sola.
Raquel asintió y suspiró.
-Anda, vamos- dijo cogiendo las llaves.
Mary, que tenía un mal presentimiento, abrió el armario y cogió un bate de béisbol que guardaba desde hacía tiempo. No le había encontrado utilidad hasta entonces. Raquel la interrogó con la mirada.
 -Podría ser útil- dijo Mary encogiéndose de hombros.
Raquel puso los ojos en blanco y salió por la puerta.
Ambas bajaron deprisa las escaleras. Salieron a la calle y se acercaron a donde se encontraba el hombre. Éste permanecía de espaldas dando golpes en la puerta.
-¿Quiere que llame a una ambulancia, señor?- balbuceó Raquel.
El hombre se detuvo, pero no se volvió. Mary frunció el ceño. Olía muy mal, como a podrido. Raquel se disponía a decir algo más cuando el hombre se dio la vuelta. Entonces se percataron de que no era un hombre, ya no. Parecía tener media cara podrida, además le faltaba un ojo. Las chicas se quedaron petrificadas de horror. La criatura hizo una mueca horrible, dejando así ver sus dientes sarrosos. Entonces lanzó un gemido ensordecedor, provocando que varios dientes se salieran de su boca, acompañados de lo que parecía saliva y sangre. Entonces ocurrió todo muy rápido. La criatura se abalanzó contra Raquel, pero antes de que pudiera tocarla, Mary reaccionó y le golpeó fuertemente con el bate en el cráneo. Éste se desplomó en el suelo haciendo un ruido sordo y salpicando sangre por todas partes.
Ambas se quedaron un rato paradas, bajo la lluvia, con la respiración agitada, esperando que se les pasara el susto. Esperaron en vano.
-¿Estás bien?- le preguntó Raquel a Mary que estaba muy pálida. Le había salpicado sangre hasta en la cara, y su abrigo estaba todo manchado. Raquel también tenía su ropa manchada de sangre.
-Joder- dijo Mary al cabo de un rato mientras intentaba limpiarse la cara con las mangas el abrigo-¿Qué coño era eso?
Raquel no dijo nada. Ambas se fueron de vuelta al piso. Cuando Michael las vio entrar se quedo asombrado. Ambas estaban pálidas y asustadas, sus ropas estaban hechas un desastre. Mary todavía tenía rastros de sangre en la cara.
-¿Qué ha pasado?- preguntó algo asustado.
Mary lo miro de reojo mientras se quitaba el abrigo.
-No vas a creerlo- dijo.
-Inténtalo.
Mary se sentó en el sofá frente a Michael. Se pasó la mano por el cabello y suspiró dramáticamente. -Abajo nos hemos encontrado con un zombie amigo tuyo y nos hemos montado un bailecito. Michael la miró molesto.
-Que te den- dijo.
-Es verdad, pregúntale a Raquel- dijo Mary y se dirigió al baño. Esperaba que meterse un poco con Michael la haría sentir mejor. Pero no era así.
-Raquel voy a darme un ducha- dijo.
-Avisa cuando acabes.
Raquel estaba sentada en una de las camas. Estaba todavía pálida.
-¿No vas a contármelo tú tampoco? ¿Habéis matado a alguien?- Dijo Michael asustado.
-No Michael, no ha pasado nada- dijo ella casi sin hacerle caso, pues estaba sumida en sus pensamientos.
No podía parar de reproducir mentalmente la escena una y otra vez. Michael farfulló algo que Raquel no pudo oír, pero le daba igual. En esos momentos todo le daba igual, incluso Michael.
-Pero...- Michael se disponía a formular otra pregunta pero Raquel lo interrumpió.
-Mira, déjame ya- dijo malhumorada- Acabo de ver algo horrible y no tengo ganas de hablar contigo ¿Vale?
Michael parecía molesto. No volvió a mencionar el tema.

Aquella mañana el cielo estaba muy nublado. Demasiado. Raquel iba de aquí para allá preparando su mochila y vistiéndose. Las dos estaban muy cansadas. La noche anterior no habían pegado ojo.
-Parece que va a llover otra vez- dijo Mary corriendo un poco la cortina.
Raquel que ya se había vestido tomó el paraguas.
-Tendré que dar dos viajes- dijo mirando el interior de la mochila
- No creo que pueda llevar toda la compra yo sola. Suspiró y se fue cerrando la puerta con llave.
Mary que todavía estaba en pijama se sentó en el sillón y cogió la radio. La mayoría de las emisoras no se escuchaban, y en las pocas que si, no hacía más que hablar de los nuevos habitantes de la Tierra: los muertos vivientes. No decían nada que no supieran ya. Se puso muy nerviosa entonces. Era evidente que sus planes no habían salido como esperaba. Todos estaban muy ocupados hablando sobre esa desastrosa situación ¿Quién iba a preocuparse por Michael Jackson ahora? Entonces se preguntó ¿Qué iban a hacer con Michael entonces? ¿Qué iba a pasar con esos monstruos sueltos por la calle? ¿Iba a acabar todo así?
Intentó no pensar en ello. Siguió pasando las emisoras y sintió que Michael la observaba. Mary lo miró malhumorada. Éste rápidamente desvió la mirada incómodo. Mary se puso más nerviosa entonces. Volvió a concentrarse en la radio.
-Parece que se han olvidado de ti, Jackson- dijo finalmente apagándola.
Michael ignoró el comentario.
-Quiero mi ropa ¿Está ya limpia?-dijo molesto.
Mary lo miró fastidiada y se dirigió a la cocina. Raquel la había dejado encima de la lavadora. No estaba muy bien planchada, pero tendría que aguantarse. Se la llevó a Michael, lo desató y le dejo entrar al baño.

No había mucha gente en el supermercado. Seguramente todos había hecho la compra el día anterior. Además sólo había dos empleados. Uno de ellos estaba atendiendo a una señora en la caja, el otro paseaba nervioso con una escopeta en sus manos. Raquel entró por la puerta y tuvo que taparse la nariz al pasar junto a un cadáver de una mujer que yacía en el suelo. Tenía un orificio en la frente, le había disparado.
-Era uno de ellos- dijo nervioso el empleado de la escopeta al ver a Raquel que lo miraba horrorizada. Ella asintió e intentó sonreír, pero no le salió. Se dirigió rápidamente al interior del supermercado y cogió una cesta que empezó a llenar de comida enlatada.

Mary se asomó a la ventana. Vio a uno de esos seres deambulando cerca de la basura. Se movía de forma descoordinada y algo lenta, sin embargo no era tan lento como Mary hubiera deseado. Al rato salió Michael del baño con su camisa color rojo toda arrugada. Miró malhumorado a Mary que seguía mirando por la ventana y se sentó en la silla.
-¿No vas a atarme?- preguntó Michael poniendo los ojos en blanco al ver que ella no le hizo ni caso.
Mary, que en realidad no se había percatado de su presencia, dio un respingo y se volvió para mirarlo.
-No- dijo con calma.
Michael la miró confuso.
-No vas a escaparte hoy- siguió Mary- No creo que te atrevas a salir a la calle tal y como está.
Michael frunció el ceño. Estaba más confuso todavía. Mary le hizo un gesto para que se acercara a la ventana. Éste obedeció y miró. Entonces se quedó boquiabierto. Había unos cuantos coches aparcados en la calle, todos estaban completamente destrozados. El muerto que Mary había visto cerca de los contenedores, ahora estaba intentado entrar en uno de ellos. Quizás quedaba alguien dentro. El ser gimoteaba y golpeaba el coche con insistencia, cortándose con los cristales que quedaban una de las ventanillas. Parecía no sentir dolor alguno. Michael siguió mirando la calle incrédulo. Había sangre en la acera y se percató del cadáver con el que se habían encontrado las chicas la noche anterior. Seguía boca abajo en el suelo, como tenía que ser. Michael se apartó de la ventana y se pasó la mano por el cabello. Parecía estar conmocionado.
-Así que es cierto lo que dicen en la radio- susurró nervioso al cabo de un rato.
Mary asintió.
-Anoche nos encontramos con uno de ellos- añadió.
Michael no dijo nada. Se sentó en la silla y se pasó las manos por el rostro:
-¿Qué va a pasar ahora?
-No lo sé.

3 comentarios:

  1. Podria haberse puesto a Bailar el Thriller e.e xDDD genial ;D Fan tuya!!! bss

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  2. jajaja gracias^^ tienes razón aunque somos dos ^^

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  3. como mola la historia muy original!!
    aki teneis a una gran fan!
    haver si subis ya el !!! como me entere que ya no escribis OS MATO! jajajjaja un beso amores!!
    Os quieroo!

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